Fin de fin de semana.
Bueno, he sobrevivido al fin de semana mucho mejor de lo que pensaba. Han sido dos días un poco más tranquilos en el trabajo, lo que me ha permitido tranquilizarme un poco y no renegar todo el tiempo, e incluso he descubierto algunas cosas interesantes indagando por internet (cosa que está prohibidísima, por supuesto) . Es un poco incómodo ponerse a leer y que de repente una llamada te interrumpa de sopetón, pero algo es algo. Eso sí, no tengo acceso a los blogs desde la plataforma, sólo a algunas páginas.
Esta tarde, interesada por los acontecimientos de estos últimos días en Birmania, que por cierto es un tema sobre el que no deberíamos cerrar los ojos, busqué información sobre el país en google. Encontré unos diarios de viaje al país muy bien relatados y que dan una idea de la vida en ese país, al margen de las noticias actuales, que son terribles, indignantes, increíbles.
En esas páginas que comento, se describe un recorrido por el país a manos de unos viajeros privilegiados, que no sólo han viajado a Birmania sino a muchos otros lugares lejanos, deben estar en condiciones de permitírselo, cosa que resulta inalcanzable para otros (para mi, por descontado). En su página además hay otras secciones sobre literatura y otros temas. En fin, que los he enlazado, y espero que no les importe. La página en cuestión se llama " A contratiempo", y es muy recomendable, por si a alguien se le ocurre echarle un vistazo.
También hay fotografía, pintura, relatos, enlazan incluso con una "blognovela" (ya me gustaría a mi escribir una de esas...)
En resumidas cuentas, al final la tarde no ha sido tan agotadora como esperaba, incluso con llamadas y todo, alguna increíble, como una señora que decía que tenía un número de teléfono incompleto y que quería saber las primeras cifras que le faltaban, aunque eso sí, no sabía a nombre de quién estaba, ni la localidad, ni nada de nada. Parecen creer que somos magos, o algo así...
Está la tarde gris y tristona, pero yo no. Estoy en casa!
Leyendo los cuadernos de viaje a Birmania he recordado que aún tengo pendiente el relato de mi periplo en la isla generosa, pero me temo que eso hay que hacerlo sobre la marcha, y ahora no me encuentro inspirada. En otro momento será.
Pero os contaré que a la vuelta del viaje fui al pueblo, y que la llegada fue espectacular, una luz increíble y extraña después de la lluvia, cerca del anochecer, y un arco iris precioso que se convirtió en dos cuando estábamos llegando, por la carretera recta y larga, la iglesia del pueblo recortándose al fondo. Y yo haciendo fotos muy deprisa, tan deprisa como mi hermana conducía el coche, de forma que era casi imposible fotografiar nada. Qué pena no haberle pedido que parase...

