Vuelve
Eso es que el mar ya me está llamando...
Fotógrafa

Hace más de dos años. Aún no he empezado y ya hace más de dos años. Miles de letras pueblan en vano este cuaderno. Y aún no he empezado. Tal vez no lo haga nunca. Primero tendría que buscarme, cosa que no consigo iniciar siquiera. Buscarme. Pero ha pasado demasiado tiempo, y el tiempo se enreda, y en su maraña me empeño en perderme y se aleja todo.
Acaba de salirme una pupa en el labio. Tal vez tenga fiebre, y el sol no se esconde, en una tarde que debería haber estado habitada por la lluvia. La lluvia esquiva.
Me empeño en captar imágenes, que nunca reflejan lo que realmente veo, que nunca me enseñan el verdadero camino y creo que quiero huir y no sé a dónde. Hacia atrás en el tiempo? Hacia delante, más tiempo y más, y no me detengo porque aún no he llegado.
Viajo. En Ecuador los perros vagabundean libres por las calles, son perros de nadie. Los autobuses rivalizan por conseguir viajeros, grita un operario apostado en la puerta delantera sus destinos, prometiendo un servicio más esmerado y rápido que los demás. Y el tabaco se compra en las tiendas de comestibles, como si el humo se comiera, en lugar de ensuciar nuestros pulmones.
Todo es verde y excesivo. Y hermoso. Y pobre.
Esta casa está silenciosa y solitaria hoy.
Todos se fueron.
Incluso yo.
Las voces quedan flotando, para siempre por todos los rincones, sobrevuelan mi cabeza, me envuelven, no están, se fueron. Se fueron.
Pronto llegará Junio.
Hago las cosas mal, a veces, y luego ya no tienen remedio. Y hay que apechugar con ello.
Pero qué se le va a hacer.
Es sábado.
Tengo una cortina blanca con flores de colores. La he fotografiado y le he cambiado el color.
Eso es lo que quiero hacer conmigo misma esta tarde.
Cambiar de color.
Que me está haciendo falta.
Voy a estudiar.
Y a ver si me cambio de lado un tornillo torcido, que tengo por ahí.
Si sigo fumando me ahogaré.
Escrito por
maria josé
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maria josé
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17:55
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El tiempo teje las horas despacio. Para cuando amanezca empieza la cuenta atrás. Tic-tac Tic-tac.
Y los caminos se bifurcan. El tiempo decidirá cuál será mi camino. Si por un lado, si por el otro.
Tic-tac Tic-tac.
Sea cual sea el camino, lo seguiré hasta donde me lleve.
Son esos días en que todo puede cambiar. O no.
Voy a la escuela otra vez. Escucho muy atenta todo lo que me cuentan. Y aprenderé. El profe es muy gracioso, las clases, amenas. Y no sé en qué parará todo esto.
Hablo y hablo con un montón de gente, mi voz es como si se prostituyera. Vendo mi voz para ganar dinero (poco). Mi voz con palabras prestadas, se me hace cuesta arriba, porque yo nunca hablaría de esa manera, son palabras forzadas. Artificiales, vacías, repetitivas. Palabras tontas.
Tic-tac, Tic-tac.
En la escuela me enseñan cómo poder moverme rápido sin necesidad de depender de nadie. Viajar sin esperar. Un poquito de libertad mía, un poder cambiar de lugar cuando la ciudad me oprima. Un poco como volar a ras del suelo. Una vía de escape.
Ufff. De esta manera, el día se acaba enseguida, y cuando llego a casa ya no hay tiempo de casi nada. En la estantería hay libros sin leer que esperan, voy con retraso, como nunca antes me había pasado.
Estoy intrigada, impaciente, ilusionada, un poco loca.
El verano se acerca.
Esta semana trabajo todos los días. El jueves también, aunque sea fiesta.
Me pongo a cambiar la plantilla del blog de las mujeres y el chat se va a hacer puñetas. Vaya lío!
Y se ha quedado rojo y negro.
Mientras, yo sigo de blanco. El zócalo azul se va a la mar, y ya no hacemos más cortos.
Tengo que estudiar inglés.
También.
Y estoy impaciente por ver al Irlandés y al Pirata!
Es hora de dormir.
Tic-tac Tic-tac...
Escrito por
maria josé
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