...Unas cuantas neuronas.
Muchas tardes con sus soles ponientes y con sus brisas vespertinas.
Un montón de sesiones de cine.
Un curso de imagen y sonido, por ejemplo. Y otro de pintura, y otro de inglés. Y una tarde de yoga a la semana.
Y alguna tarde de sentada larga en el sofá con un libro en la mano. O viendo una peli. O paseando por el Retiro. O dando un largo paseo para estirar las piernas.
Y estoy perdiendo la calma. Y la salúuuuu. Estoy perdiendo cachos de vida. Cachos enormes de vida.
Y cada vez estoy más mustia. Y estoy perdiendo también el coraje. Y por eso no me voy de aquí.
El pinganillo que tengo colgado en la oreja ocho horas al día me provoca migrañas insoportables. Y ansiedad. Mis ojos están perdiendo el brillo.
No encuentro mi zapato. Mi casa es un caos, pero la prefiero mil veces a esta silla horrorosa donde me paso ocho horas atrapada en esta cárcel.
Jj vino y dijo que se marcharía.
Y que tal vez no volvería nunca.
Pierdo asideros, también.
Me mareoooooooooooooooooooooooooooooo.
son las siete nada más
me dibujo...
Pués hay que ponerse a buscarlas y a encontrarlas ¿no? :))
ResponderEliminarTienes razón, cuantísimas cosas importantes perdemos a dario, a buscarlas ya.
¡Qué bonito tienes el blog! Me encanta ))
Entiendo muy bien tus post ultimamente.
ResponderEliminarYo no pierdo zapatos, pero si muchas otras cosas a diario; algunas de las q tú comentas sin ir más lejos, otras...
El hombre sabio de aquí arriba tiene razón nena, a buscar!. Yo te ayudo
Un besazo
Una vez conocí a una teleoperadora que decía que no podía decir la palbra "no" y que le era imposible decir "imposible"... ¡Qué angustia!. Busca y hallarás...
ResponderEliminarBesos
Sí, habría que buscar alguna de esas cosas despacito...
ResponderEliminarSi, yo tuve uno que me mataba... y deprisa, nada de paso a paso: rápido, acribillado a horarios, sin fiestas, sin fines de semana, ni cumples, ni primeros de años, ni navidad...
ResponderEliminarLo deje.
Antes que la vida me dejara a mí.
Este comentario no tiene moraleja, eso son fábulas y esto es la vida real.
Un saludo.
no han desaparecido así que todo no está perdido ¡busca!
ResponderEliminarBesos :)
Mariajo, agárrate a nosotras. No te caigas. Tira palante, el caos de tu casa acabará un dia de estos, y verás como acabas encontrando todo.
ResponderEliminarbesos, niña
Los pequeños detalles son los mejores de esta vida...hay que saborearlos lo máximo posible y quedarnos con un buen sabor de bocaa
ResponderEliminarA pesar, gracias, me encanta que te encante mi blog.
ResponderEliminarCobre, deberíamos intentar no perderlas, verdad? Pero es difícil...
Vitore: es verdad, se supone que no podemos decir ciertas cosas, pero yo hace tiempo que no hago caso de esas chorradas; si tengo que decir no, lo digo sin ningún reparo.
Señor fnaranjo, despacito, despacito...
La caña: hiciste bien en dejarlo, ojalá yo sea capaz de hacerlo en algún momento.
Tha: no han desaparecido? algunas ya no tienen vuelta, me temo...
Pilar: gracias, sí que sois todos un buen apoyo, de verdad.
Eterna: qué razón tienes, los pequeños detalles hay que saborearlos, y eso se me da a mi bien; si no lo hiciera así ya me habría vuelto majara.
Y para todos: muchos besazos y un saludo de buenas noches.
Y gracias.
Por otro lado... ¿no hay nada que esté bien, no hay nada que merezca la pena? Que igual...
ResponderEliminarfnaranjo buenas noches .
ResponderEliminarSí hay cosas que están bien.
No sé si te refieres al trabajo: allí podría prescindir de casi todo.
Fuera, sí hay cosas que están bien.
Hay cosas.
que están bien.
En el trabajo hay unas vistas preciosas desde el 9º piso que es donde yo estoy, esta tarde la luna estaba preciosa...
ResponderEliminarAh, ¿ves? Es algo...
ResponderEliminar(Y sí, hablaba del trabajo. Hay que procurar encontrar algo que merezca la pena... aunque sea la luna...)
Ojalá, entre tanta pérdida, encuentres donde elegir. Por ejemplo, mirar la luna llena de hoy. Y que te llene, hasta colmarte de…, tu ya sabes.
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