13 mayo 2008

Tic-tac Tic-tac Tic-tac



El tiempo teje las horas despacio. Para cuando amanezca empieza la cuenta atrás. Tic-tac Tic-tac.

Y los caminos se bifurcan. El tiempo decidirá cuál será mi camino. Si por un lado, si por el otro.
Tic-tac Tic-tac.

Sea cual sea el camino, lo seguiré hasta donde me lleve.
Son esos días en que todo puede cambiar. O no.

Voy a la escuela otra vez. Escucho muy atenta todo lo que me cuentan. Y aprenderé. El profe es muy gracioso, las clases, amenas. Y no sé en qué parará todo esto.


Hablo y hablo con un montón de gente, mi voz es como si se prostituyera. Vendo mi voz para ganar dinero (poco). Mi voz con palabras prestadas, se me hace cuesta arriba, porque yo nunca hablaría de esa manera, son palabras forzadas. Artificiales, vacías, repetitivas. Palabras tontas.

Tic-tac, Tic-tac.
En la escuela me enseñan cómo poder moverme rápido sin necesidad de depender de nadie. Viajar sin esperar. Un poquito de libertad mía, un poder cambiar de lugar cuando la ciudad me oprima. Un poco como volar a ras del suelo. Una vía de escape.

Ufff. De esta manera, el día se acaba enseguida, y cuando llego a casa ya no hay tiempo de casi nada. En la estantería hay libros sin leer que esperan, voy con retraso, como nunca antes me había pasado.
Estoy intrigada, impaciente, ilusionada, un poco loca.
El verano se acerca.
Esta semana trabajo todos los días. El jueves también, aunque sea fiesta.
Me pongo a cambiar la plantilla del blog de las mujeres y el chat se va a hacer puñetas. Vaya lío!
Y se ha quedado rojo y negro.
Mientras, yo sigo de blanco. El zócalo azul se va a la mar, y ya no hacemos más cortos.
Tengo que estudiar inglés.
También.

Y estoy impaciente por ver al Irlandés y al Pirata!

Es hora de dormir.

Tic-tac Tic-tac...



12 mayo 2008

TRABAJO



30 abril 2008

Hoy he visto


Hoy he visto varias cosas
Un niño chino en la puerta de la tienda de sus padres chinos. El niño es precioso, y ya me conoce. Porque voy de vez en cuando a comprar pan y zumos y le hago carantoñas. Desde la esquina me ha dicho hola con su mano pequeña. "nena nena nena"
He visto que el bar de más abajo de mi casa ahora lo llevan unos chinos. No sé hablar en chino, pero he entrado a cambiar para tabaco y el chino ha puesto una triste cara china y sus ojos achinados se han achinado más si cabe, y con resignación me ha dado unas monedas a cambio de mi billete, y he comprado tabaco, y le he dicho "hasta luego" en castellano, porque yo chino no sé hablar.
He visto en Internet una historia terrible de un monstruo que secuestró a su hija durante 24 años, y 24 años la estuvo violando, y le hizo siete hijos incestuosos, y algunos nunca han visto la luz del sol. Su piel, como la de la madre, es casi transparente, muy blanca y muy fina. Una piel triste. Algún niño murió, y el padre abuelo lo quemó en el horno.
Hace unos días soñé que bombardeaban Madrid. Estábamos viendo desde las ventanas de un piso alto como caían las bombas, y las luces como de artificio que expandían a lo lejos, como fuegos artificiales. Y oíamos el silbido de los proyectiles sobre nosotros, y frente a nosotros, envolviendo la ciudad como dentro de aullidos de lobos. En un momento alguien dijo:
"Qué raro, es como si la ciudad volase, se aleja"
Hasta que alguien descubrió que eramos nosotros los que volábamos, la casa entera volaba con nosotros dentro. Y la ciudad se alejaba, y cada vez volábamos más arriba. Y nos dimos cuenta que lo siguiente era que caeríamos en picado, y que moriríamos.
Después me desperté, porque no es cosa de seguir soñando sueños desagradables.
Hoy, también, he comprado un teléfono para el pirata, que está lejos. Porque siempre últimamente lo tiene apagado y no oye mis llamadas, y eso debe ser que se le ha roto. Y yo tengo que hablar con él.
Filosofía:
Siempre mirar hacia adelante.
La luz de estos días de Abril es preciosa.
La ciudad está a mi alcance.
Me he acostumbrado a tomar cafés yo sola, sin compañía, y me gusta, sentada en cualquier bar a mitad de camino. Ya no me importa. En esos ires y venires por la ciudad, mientras voy en busca de un lugar nuevo. Y el sol.
Me siento fuerte. Me siento bien.
Voy a aprender a conducir.
Empezar siempre.
Un camino largo por delante.
Hoy he visto más cosas. Pero ya no las recuerdo, y es hora de ir a dormir.
Ah! Los bebés duran muy poco...

21 abril 2008

Caperuza


Pues señor, iba un día Caperucita muy alegre caminando por el bosque, y mientras caminaba cantaba y reía, y así de esta manera llegó a casa de su abuelita. La saludó, y la miró, y se dio cuenta de pronto de que tenía los ojos muy grandes:
-Abuelita! Qué ojos tan grandes tienes!
-Son para leer mejor!
-Y qué lees, abuelita?
-Uy, hija, lo leo todo! Tú no sabes que leer es la aventura más grande que se puede concebir?
Leyendo viajo yo por todo el mundo, y conozco un montón de gente interesante y es como si no estuviera vieja y chocha y metida siempre en esta habitación!
-Ah, abuela, visto así yo voy a hacer lo mismo que tú! Pero dime, qué ha sido del señor lobo?
-Pero hija, no lo sabes? Se ha ido a buscar a Blancanieves, que ha desaparecido la pobre, y el príncipe está muy triste porque ya tenía la boda preparada y el pastel en la mesa, y todos los enanitos se fueron con ellos, y el Gato con Botas los guía por todos los caminos con su vista de lince y su fino olfato! Ay, Caperucita! Ojalá la encuentren pronto, y todo se resuelva felizmente, y se casen y sean felices, y coman perdices!
-Pues abuelita, se me ocurre que podríamos llamar a Aladino el de la lámpara maravillosa, para que haga salir al genio frotando su lámpara, y seguro seguro, que él sabe dónde está Blancanieves!
-Ah, granujilla! Qué callado te lo tenías! Así que conoces a Aladino! Eso es porque tú también lees, a que sí? Si ya decía yo, que te veo los ojos muy vivos!

Y así, tal como lo pensaron, lo hicieron, y Aladino frotó la lámpara y de la lámpara salió el genio, y el genio se puso manos a la obra, y fue primero avisando a todos los que habían salido a buscar a la princesa, y les tranquilizó, y les dio a cada uno una alfombra voladora y se pusieron en camino.
Y así, porque leyendo todo puede ocurrir, porque en los libros nada es imposible, llegaron hasta el colegio de Carrizosa, y hete aquí que allí estaba la princesa, más guapa que nunca...


Bueno, esto puede seguir de cualquier manera, luego mañana con más luz, si eso.
Que estas no son horas.

Por cierto, que es que no estoy mucho por aquí, y que no tengo tiempo, que estoy en tensión! Hasta ver a dónde van a parar mis huesos, vamos, que estoy en época de cambios (no hablo de la menopausia, no, son otras cosas, curro y eso... ufff) Pero que ya tengo en cuenta lo que me vais diciendo, y en cuanto pase esta racha os contesto, de verdad de la buena...


Con la Iglesia hemos topado, amigo Sancho...

09 abril 2008

ENERGÍA UNIVERSAL

Que sepan todos ustedes que tengo activados los chakras 7, 5,4,3 y 2. El 6, muy interesante, me lo han dejado para el siguiente nivel.
Toma ya.
Uno de los efectos más llamativos es que me ha dado por cantar a todas horas, aparte de que tengo un sueñecito persistente debido a mis frecuentes meditaciones, lo cual no está mal, por lo que respecta a la relajación que eso conlleva. Lo malo de mis cantares es el penoso repertorio que me viene a la cabeza, que tiene a quienes me acompañan un efecto mareante considerable, pero qué se le va a hacer.
Me había propuesto no escribir nada aquí hasta que no tuviera acabado mi relato del viaje a Ecuador, pero no tengo paciencia. Y además estoy en una etapa de cambios muy importante que me tiene muy ocupada. En dos semanas se acaba mi contrato de trabajo y temo tener que volver al pinganillo tan odiado, por lo que mis pocos ratos libres los dedico a buscar otro curro como una loca...
Desde aquí dejo un saludo muy afectuoso a todos los que aún se pasan por este humilde blog a ponerme comentarios, que muchas veces no contesto pero agradezco de todo corazón.

Que la energía universal positiva os llegue de todos lados y seáis muy felices todos.
Y bueno, ahora voy a meditar otro poquito!

01 abril 2008

Perdida en...

19 marzo 2008

Mi viaje a Ecuador - El vuelo





Esto que transcribo a continuación es lo único que escribí cuando estuve en Ecuador, después mis planes de hacer un diario pormenorizado del viaje quedaron sólo en esto y ya no escribí más, me dediqué a mirar, a vivir los días que duró aquello y dejé lo demás para la vuelta...





9 de Febrero de 2008


De Madrid a Miami, de Miami a Quito.

Llegamos en un taxi a la terminal 4 de Barajas, y nos pusimos a la cola. Antes de llegar a facturación, había unos azafatos que nos empezaron a hacer preguntas. Que cuándo habíamos comprado las maletas, que cuándo las habíamos hecho y dónde, que si alguien nos había dado algo para llevar a Ecuador... Una cosa así nunca me había ocurrido, supongo que para viajar a Estados Unidos se han puesto las cosas feas, al fin y al cabo son el ombligo del mundo, faltaría más, tienen que ser especiales... Total, que facturamos y nos dirigimos a la puerta de embarque, que estaba ni más ni menos ¡que a 20 minutos!. No sabía yo que el aeropuerto era tan grande! Bajamos y bajamos escaleras, llegamos a un tren que iba sin conductor y nos trasladamos en él a la puerta donde teníamos que embarcar. Bueno, si íbamos tan lejos, sería cosa de largos trayectos desde el principio, pensé, a más lejos, más pasillos que recorrer, como si para empezar quisieran dejarte lo más cerca posible de tu destino (ja!). Compré un sandwich y agua para el avión, por si no nos daban pronto de comer. El avión es grande, pero no tanto como yo había pensado. Dos asientos a un lado, tres en medio, dos al otro lado. Hay que tener en cuenta que era mi primer viaje transoceánico y que no tenía yo experiencia en estos temas...
Y despegamos, no sin antes echar una rápida mirada a toda la cabina pensando que ese sería el único lugar que verían mis ojos en 10 horas, y que en esas 10 horas no vería llegar la noche. Un día larguísimo me esperaba!
Íbamos en dos asientos junto a la ventanilla. En las pantallas iban poniendo la ruta por donde íbamos pasando. Las azafatas y azafatos eran americanos, y en inglés nos ofrecían de vez en cuando alguna bebida, un té con leche, café, coca-colas...
Después nos ofrecieron el almuerzo. Carne con patatas, y verduras, y ensalada...
En un viaje tan largo hay que levantarse de vez en cuando para estirar las piernas. Más de nueve horas que se van haciendo largas y pesadas, de vez en cuando algunas turbulencias, cosa de poco. El mar siempre bajo nosotros, interminable, enorme. Leer un rato, intentar dormir sin conseguirlo, caminar por el avión... Al llegar a Miami yo estaba ya hecha unos zorros, y aún nos quedaba pasar allí la aduana, buscar la nueva puerta de embarque para el próximo viaje. Otra vez a hacer cola. Después de un vuelo tan largo te falta el aire, estoy agotada. Dejamos las maletas en la aduana y nos disponemos a pasar el control de la policía. En inglés! Me mareo mientras esperamos. En Miami llueve y aún es de día cuando llegamos, las 3 de la tarde después de haber salido de Madrid a las 11 y después de casi 10 horas de vuelo.
Sólo quiero volver a sentarme en el próximo avión y que el viaje acabe pronto. El policía nos hace preguntas en inglés que entendemos a duras penas. Qué hacemos allí, a dónde vamos, cuál es nuestra profesión... como no sé cómo expresarme en inglés, me acuerdo del pinganillo y hago ademán de llevarme la mano a la oreja y hablar al tiempo que digo "ring, ring...", con el consiguiente desconcierto del fornido polizonte, por supuesto. Hasta que mi compañero Asir, en un alarde impresionante de esfuerzo, dice "secretary" por abreviar. Después nos hacen poner los dedos en un aparatillo para tomar nuestras huellas digitales y nos hace una foto. Siempre hablando en inglés, y nosotros chapurreando a duras penas. Hasta que de pronto empieza a hablar en castellano, el muy cabrón, después de habernos hecho sufrir como tontos intentando entendernos con él... "Tenéis que practicar el idioma", nos dice, que para eso estáis aquí...
En fin, al final nos da un papelito que tenemos que entregar a la vuelta, y nos vamos.
En Miami hay un montón de gente que habla castellano. En el aeropuerto, de hecho, es el idioma que más se oye hablar. En las cafeterías, en las tiendas de chuches y de periódicos, en la peluquería, en fin, por todos lados. Compramos agua y chicles y preguntamos dónde se puede fumar y ya no puedo más, así que acabo tomando un lexatín para ver si me calmo un poco y aguanto hasta el final... Por fin subimos al siguiente avión, nos espera otro vuelo de casi 4 horas. hasta llegar a Quito. Sólo quiero dormir. Nos toca sentarnos junto a la salida de emergencia. Una azafata nos pregunta si estamos dispuestos a ayudar en caso de emergencia. Nos dice que si no estamos seguros, nos tiene que cambiar de sitio. Uy, por supuesto que estamos dispuestos a ayudar, cuando haga falta! Con tal de no moverme más, no me importa nada de lo que me dicen. Sólo quiero cerrar los ojos, dormir...

Esto no acaba aquí...