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No diré nada. No estoy aquí. Me robaron. No diré nada y en realidad debería estar haciendo otras cosas, miles de cosas que están pendientes, que me tienen entretenida, que me tienen en un estar sin estar en realidad. No sé si vuelo o si me perdí en una nube, tal vez en la mitad de algún viaje, en medio del mar o en la última luz que chisporrotea cuando se apagan las luces. El mundo es lo que pulula por delante de mis ojos, lo que tengo dentro de la frente, lo que siento en el estómago cuando hace ruido, o hay tormenta, o llueve y huele a lluvia, a sol, a mar, a viento.
No diré nada porque no hace falta. Porque lo que es, está bien, y así es y de ninguna otra forma. Y en esa forma está presente, y tiene su esencia, y no hay tormenta esta noche, aunque no estaría nada mal. Es más, estaría muy bien.
Hace demasiado calor.
Qué color elegir para mi pequeña guarida?
Mi pequeño nuevo rincón.
Y cómo llegará hasta allí el olor de la lluvia...?