21 octubre 2006

UNA MALETA Y UNA GATA



Lua tal como estaba se acercó al teléfono y lo descolgó y dejó que sonara la señal hasta que los mensajes empezaron a soltar su parrafada de voces impacientes. Voces que solo eran una voz, y al oírla los colores regresaron alegremente volviendo a llenar el cuarto de estar de luces. Luces que giraban locas y que le hacían saltar las lágrimas otra vez de sus ojos que se tornaron rojos como los soles que había visto en tantos amaneceres, y la música empezó a sonar cálida en sus oídos como un sonido enorme de muchos universos. Y quiso atrapar esa voz y retenerla para siempre a su lado pero sonaba lejos, como en una película proyectada en un cine de verano.
Se daba cuenta de que sus pensamientos eran caóticos e inconexos. Que ya no podía seguir así. Los mensajes no daban ninguna pista. Sólo eran llamadas desesperadas. Quiso ponerle nombre a aquél acompañante de solo una noche, aquél que le había hecho dar un giro vertiginoso a su vida, porque así, sin un nombre a quien dirigir sus pensamientos no conseguía ubicar todo lo que había ocurrido en ninguna forma creíble de realidad. Así que decidió llamarle Adán, que fue el primer nombre que se le vino a la cabeza. Y cuando ya tenía un nombre, se sintió capaz por fin de empezar a buscarle. Porque quería buscarle. Ahora era eso lo único que quería hacer, buscarle por todos los rincones de la ciudad. No sabía qué ocurriría si llegara a encontrarlo, qué le diría, pero eso no importaba.
Y ya que estaba decidida, lo primero que hizo fue vestirse. Se vistió de rojo. Y después buscó su maleta, roja también, y la llenó de lo más imprescindible. Y cuando el equipaje estuvo hecho, lo siguiente que hizo fue regar las plantas, y dedicarles unas palabras de despedida, aunque hablar con las plantas no era algo a lo que estuviera acostumbrada. Después buscó a la gata, que sin razón aparente se había escondido debajo de la mesa camilla, como si le diera miedo esta nueva dueña que le había tocado en suerte. La llamó por su nombre para que acudiera a su lado, y le comunicó la noticia:
-Dulcinea, nos vamos.
Y la tomó en sus brazos, y abrió la puerta, se giró solo una vez antes de volver a cerrarla para comprobar que la habitación era otra vez roja como sangre, y roja seguía cuando al fin cerró la puerta, dio una vuelta a la llave y se dispuso a dejar su casa para siempre.
Lua no quería volver.

10 comentarios:

  1. Anónimo9:02 a. m.

    ua ha tomado una decisión y se ha puesto en movimiento. Eso es un paso muy importante, ahora debe iniciar un camino.

    Besos para Lua y para ti.

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  2. Adelanteeeee vamos en busca de Lua, igual por el camino se encuentra Adán ;)

    Besoss

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  3. Bien por Lua!; ahí está, movimiento!, darse cuenta de lo q necesita, decidir hacer algo para q retornen los colores y no volver atrás.

    Un besazo Mariajo!

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  4. OLe por Lua!! Hay que reaccionar, actuar...ahora empieza la aventura....
    Besitos, mariajo

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  5. Hola a los cuatro! Pues sí, Lua por fin se pone en movimiento. Quién sabe lo que hará a partir de ahora... Desde luego nada de lo que antes hubiera hecho. Ya veremos, ya.
    Besosss

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  6. Lo que ha hecho Lua es lo que normalmente no hacemos con nuestras vidas reales o paralelas. Yo le doy ánimos y todos los colores, incluso el alegre rojo que a ella se le torna tan hostil.

    Besos.

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  7. pues todos en marcha con ella ... y contigo guapa ...

    un beso

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  8. Lua, crees que has salido a buscar al tipo este (cuidado!!!, lo conoces sólo de una noche y puede ser un capullo) seguramente has salido a buscarte a ti misma... espero que te encuentres pronto, en otras paredes, otras músicas y otros espejos. Te verás hermosa. Y al tipo ese, si lo encuentras, le das una colleja.

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  9. Veo que, al igual que yo, tu entusiasmo ha regresado ;)....también Lua se ha contagiado pero...sabe acaso donde irá???
    Besotes.

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  10. Vitore: sí, Lua ha hecho lo que muchos quisieramos hacer, a ver qué le depara el destino... Mañana nos vemos!

    Lolita: a ver a dónde nos lleva. :)

    María Manuela: veremos si Lua te hace caso, que si que es un poco lanzadilla ella.

    Glauca: el entusiasmo por la nueva esperanza...? Pero creo que no, que no sabe donde va.

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