02 julio 2008

CRISIS



La verdad es que no quiero irme de aquí. Y de irme, lo haría mucho más lejos, ya puestos.
Pienso: a estas alturas de mi vida, y después de haber formado una familia, de que la familia se ha ido desgajando de una manera y de otra, y después de dar tantas y tantas vueltas, aquí estoy, sin casa. ¡Sin casa! Aquí, en un piso alquilado que casi no puedo pagar, que tengo que compartir. Como muchos otros. Pero ah! a mi nadie me da la posibilidad de desgravar por este alquiler, porque tengo más de 35 años. Y mi sueldo de mileurista me llega para muy poco, y como he tenido dos trabajos este año he tenido que pagar a hacienda, con lo recortado de mi presupuesto, y además he viajado, y los viajes son caros, pero no puedo dejar de hacerlos. Tengo que ver a mis niños!
Y ahora tengo que decidir. Decidir no me resulta fácil. Pero tengo que hacerlo ya. Tengo que decidir entre irme a vivir a mil años luz de mi trabajo, lo que me dejará con menos tiempo aún del que tengo ahora para nada. O quedarme aquí y buscar alguien que me ayude a pagar este piso, alquilarle una de las habitaciones que quedarán vacías porque mis niños no están. Y mi casa dejará de ser mi casa, que lo era cuando aquí llegamos, los tres, mis niños y yo, pero ellos ya no están, y esto ya no parece mi casa.
Tantos años que se han ido, y en esto quedan (por ahora, que quién sabe lo que vendrá).
Y nadie me subirá el sueldo. Y tendré que coger el metro todas las mañanas y todas las tardes, y recorrerme todo Madrid dos veces, y todo cambiará, que no será la primera vez que todo cambie, porque la vida son muchas vidas en una. Pero esta vez será empezar de otra manera, sin ellos. Sin ninguno de ellos.
Y si me quedo aquí será para esperar su vuelta, pero no volverán, porque la vida sigue y ellos tienen que seguir su camino. Y yo tengo que empezar el mío de nuevo, y no sé a dónde me llevará, ni cómo.
Y en fin. Que vengo de Londres. Londres es tan distinto a Madrid! Tan distinto en todo. Hasta los ladrillos de Londres son de otro color, y las casas de otra manera, y las plantas crecen que da gusto porque toda esa isla grande está llena de verde, es verde desde el aire. Tiene otro color. Todo está del revés. Los coches circulan por el otro lado, las tiendas cierran a las seis, no se puede fumar en los bares, el sol es tímido, en cualquier momento se puede poner a llover.
Las mariquitas son amarillas!
Amanece a las cuatro...
Sus cosas mejores y sus cosas peores.
Junio se acabó.
Dos viajes.
Ahora un verano muy largo por delante. Y caluroso y seco.
En septiembre, no sé en septiembre.
Todo llegará.

En fin. La crisis y eso...

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3 comentarios:

  1. No le des más vueltos y asume de una vez que hay cambios y descansarás. No es tan mala idea que alquiles una habitación, solo es una habitación y la casa es grande. Alguien aparecerá que llene rincones, míralo desde el optimismo, siempre positiva.
    Y sí Londres es muy especial, yo me agobié mucho pero conforme han pasado los dias tengo una cierta morriña y unas ganas intensas de volver.
    Y eso de que el sol es tímidoooooo, la mayoría de las ocasiones, ¡menos cuando voy yo1 jajajaja
    Venga anímate y sigue soñando con la tetería-librería con tartas caseras.
    Muchos besos

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  2. Yo lo veo del mismo modo q Mar. Tienes q pensar de modo más positivo y no agobiarte tanto, ¿q tienes q alquilar una habitación? bueno, pues seguro q no es lo q prefieres pero es una solución, y tienes el poder de decidir a quien se lo alquilas; seguro q aparece alquien majo ;).
    Lo de q los chicos ya no están, es normal, supongo q para una madre no es fácil (menos para la mía q está deseando q me largue! ;)) pero es lo más normal, te terminarás acostumbrando. Son mayores y tienen q hacer sus vidas, pero eso no significa q te olviden.

    Siempre te he animado a lo de la tetería y esta vez no iba a ser menos. Mira lo de la línea ICO de microcréditos, y si aún con eso es complicado búscate un/a socio/a!

    Yo lo q te deseo es ánimo con todo y q no pienses en crisis pq al final te terminarás emparanoiando!

    Besazos preciosa!!!

    (Mar, cuando estuvimos nosotras en Londres hizo un sol alucinaaaante! ;))

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  3. Yo la otra tarde vi una mariquita amarilla aquí, detrás del museo... Era menos amarilla que la de la foto, más bien amarronadita, pero no roja colorada como las mariquitas que siempre ha conocido uno.

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