17 enero 2007

Ya verás

Qué pequeña, qué pequeña, qué pequeña me siento, y dormida, como una tortuga escondida en su caparazón. Un caracol lento e insignificante. Por mucho que sea tan digna y enorme como cualquier ser vivo. Pero me falta tanto por saber, tanto por conocer. Y hay ya tan pocas horas... El tiempo que me toca vivir fluye como un torrente en días de crecida. Sin tiempo apenas para aprehender materia por el camino. Mis manos van perdiendo agua a chorros, agua que no puedo ya alcanzar, que queda atrás como un sueño. El mundo es inmenso, su historia se pierde en el pasado como un continente enorme e infinito que contiene voces, llantos, alumbramientos por millones, asesinatos, amores, lluvias y nieves, glaciaciones y sequías y grandeza y miseria. De todo ese universo soy una parte mínima que de tan mínima no merece siquiera llamarse mínima. Cabe dentro de una mente un sinfín de materia. Pero hay espacio a montones que nunca llenaremos, y se queda ahí, vacío y silencioso, hueco y sin vida. Como un palacio de mil habitaciones que no habita nadie. Espacio inaccesible hasta para su propio dueño, que ya no sabe el camino, que ya por perder ha perdido hasta la memoria de su existencia.
Hay un sueño que se me repite con frecuencia, un sueño del que suelo despertar confusa, sin saber bien si es verdadero o sólo una ilusión onírica. Sueño que en mi casa hay una habitación que nunca utilizo. Una parte de la casa que permanece ignorada y olvidada y cuando despierto lo primero que me viene a la mente es ir hacia allí, abrir la puerta de par en par y llenar con mi voz y mi presencia los espacios cerrados. Hasta que me doy cuenta de que eso no es posible, que mi casa es justo lo que veo todos los días, y nada más.
Esa habitación que a veces es una y a veces muchas, a veces un espacio pequeñito y otras el palacio de Versalles escondido tras el muro de fondo.


La tarde acaba y tengo la impresión de que mañana va a llover. Esa cicatriz antigua de mis partos hoy me dolía, con esa sensación de tirantez que la caracteriza...
He tendido la ropa dentro, en el pasillo. Por si acaso.
Fuera, me imagino miles de voces de gente desconocida. Miles de parejas haciendo el amor, miles de niños llorando, bares repletos donde la gente baila y se emborracha. El murmullo de los pensamientos de millones de personas, unos felices, otros desgraciados. Cada uno con sus ilusiones y sus miserias y sus esperanzas y sus

Algunos de ellos ahora están más a mi alcance. Algunos de ellos cada día cuando menos me lo espero entran por esta ventanita iluminada. Y cada vez son más. Y más. Y más. Encuentras uno y ese te acerca a otro, y a otro más, en una cadena inacabable. Ahora esos pensamientos ajenos, a veces, ya no sólo los imaginamos. Los compartimos. A golpe de ratón.
Es curioso.
Cuando menos.

9 comentarios:

  1. Se puede ver el vaso medio lleno o medio vacio, preciosa Mari mía.
    Que el tiempo pasa y q no podemos hacer nada por evitarlo.. es así, pero escaparse?, para q quieres retener el tiempo. Haz con una parte de él, con la q más te convenga, te apetezca o te sea más asequible, lo q quieras.
    Y utilizar esa habitación de la q hablas, suele costarnos un mundo. Qué idiotas somos.
    Piensa q tú por lo menos sabes q existe, ahora solo tienes q encontrar la entrada. Pero cuantos nunca se percatarán de q está ahí!.

    Besazos nena. Tú sí q eres sabia!.

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  2. Pues pareces haber escrito desde esa habitación, aunque le falte algo de color y alegría.
    ¡Cuánto nos exigimos y con qué poco se puede vivir!
    ¿Llegará día que esa habitación tenga ventanas y puertas y un techo de cristal?
    Sueñas... luego vives...
    Muchos besos :)

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  3. Hola mínima. Ocurre que para mí no eres tan mínima. Ocurre que tus palabras me dan alas y sabañones, escuecen y cicatrizan, justo lo que suelo buscar en un escrito. Gracias.

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  4. Somos tan pequeños por fuera como grandes por dentro. Tan grandes que a veces nos quedan espacios sin explorar. ¿Y no te has dado cuenta que la mayoría de exploradores son héroes?.

    Por tanto, eres una gran heroina

    Besos

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  5. Qué pequeña, qué pequeña, qué pequeña me siento yo también.
    Y respecto a lo del vaso medio lleno o medio vacío...qué más da si no sacia tu sed?

    ( También se puede ver medio lleno de veneno, pero no os lo recomiendo).

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  6. Ropa tendida en el pasillo y un sueño que es, creo, bien bonito. Intrigante, pero bonito.

    Buenas noches, señorita.

    Un placer, encontrarla en mi ventanita iluminada...

    :)

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  7. Conmovedora hoy. Qué maravilla!!!

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  8. Sí...que curioso...que manera de entrar por esta ventanita a tantas vidas...que curioso...

    Besos

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  9. Todos necesitamos un rincón íntimo y exclusivamente nuestro, desde ahí nos escribes y realizas tus maravillosas imágenes que luego nos enseñas por esa maravillosa ventanita.

    Besos, Mª osé.

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